Yoel Thorpe y el Dispositivo del Asesino Serial Ansioso
Jamás entendieron que lo que yo necesitaba era mixturar nuevamente, esos sonidos del pop rock de los 90´ con la psicodelia lisérgica de los 60´. No hay fantasía más poderosa, que la de conquistar a la historia, con un mantra original. Poderoso. Ominoso. Tan singular como mitológico. Un signo de todos los tiempos.
Cómo lograrlo? Bueno, elegís una guitarra de los hermanos Wilson, alguna usada en las grabaciones de Pet Sounds, te encerrás en tu propio estudio casero, y generas una pared de sonido, sampleando un riff windsurfero. A partir de ahí todo se vuelve pura ciencia. Batería y bajo, entran a los cuatro tempos luego de la caida del primer sampleado completo. Agrego una guitarra que nunca culmina el riff nirvaneano. Vocalmente aplico pregrabadas de borrachos irlandeses en karaokes de Tokio. Dos versos: Fuck the Revolution y Lets go get some Tacos.
Escúchame merodeando, voy a derribarte
Escúchame gruñir, sí, tengo los pies planos
Ahora, ahora, ahora escúchame aullar
Estoy por toda tu calle ahora escúchame golpeando
Estoy alrededor de tu ciudad
Escúchame gruñir, sí, tengo los pies planos
Ahora, ahora, ahora escúchame aullar
Estoy por toda tu calle ahora escúchame golpeando
Estoy alrededor de tu ciudad
El origen de todo era mi espíritu partido entre Atenas y Esparta. Accedí a cortarme las uñas con una tenaza, mientras escuchaba Sticky Fingers.
A veces me asustó ante mis propias ideas. Pero rápido se me pasa y relato en servilletas y tickets de supermercado, las cuestiones de filosofía que me acontecen entre panes con cereales y libros de Francis Bacon. Mis ideas me acucian. Luego, mis escrúpulos me acusan. Entre mis ideas y mis escrúpulos, estoy yo, mediando para continuar con mi vida. Soy pésimo mediador. Gana siempre la Idea Oscura. Me puede. Por qué? Bueno, es un mix de matemáticas y estadísticas que me trae Dios con el desayuno. Dios está en todos lados, inclusive en mi café. Eso no lo convierte en un Dios negro, pero su imagen entre la cuchara y el borde de la taza es intimidante. Como un negro con buzo con capucha.
En los 80' un disco de éxito, traía 12 canciones, con un promedio de 3 minutos por tema. Si metías 3 hits, dentro de 8 buenas, lograbas fama y dinero. Hasta llegar ahí, tenías que involucrar, inspiración, dominio de uno o más instrumentos, formar una banda con tres músicos buenos, pero menos buenos que tú, para no generar competidores. Iniciar agenditas de fin de semana, en bares y placitas de barrio. Llamar la atención de un productor. Grabar humildemente el primer disco. Conseguir colar como soporte de alguna banda del momento, y luego pegar el primer hit. Agotador. Por eso elegí la opción asesino serial. Matás dos, sos homicida común. Una mención en un portal y nada más. Pero si te cargás más de tres con marcas y símbolos, ya te elevás a famoso nivel podio, y por derechos para un documental o película, te hacés de una pequeña fortuna. Podés sumar libros y entrevistas con youtubers. Y todo eso para vos. Sin compartir, ni esperar que tu música entre en la comparsa de moda.
Las estrellitas de rock, descansaron lujuriosas sobre sus sommiers rellenos de putas y drogas de festival. Más tarde perdieron esos laureles de Césares apuñalados, por una industria que los canjeó por lúmpenes desafinados, fraseando en lunfardo portorriqueño. El Rock no murió naturalmente. Lo apuñalaron los MTV AWARDS, y sus grasientas propuestas integradoras.
Hoy, mientras afilo cuidadosamente mi hacha de mango azul, y fileteados rojos, espero recibir mi última adquisición por Alíbaba: Un dispositivo nanotecnológico, que modificará mi tortuoso paso previo a la ejecución de mamíferos bípedos erguidos de pulgares opuestos. Qué acompaña a la piedra de afilar y a mi espera? Un recital de Macy Gray del 2013. Al tiempo me preparaba mi bebida predilecta. Cofee with gifts. Ahora sacudía mi cristalina mente con café y anfetas. Relucía en las meninges el neón publicitario: Macy Gray es Amy Winehouse, pero con más onda porque es una negra que canta como blanca con voz de negra.
Obvio, la luz negra vino hacía mí. Si Obama hubiera cogido con Macy Gray, no tendría sobre su espalda la mochila de las bombas que ordenó descargar sobre el resto del mundo. Los negros eligen perras para casarse, y llaman perras a las buenas mujeres que dejan ir. Los blancos adoctrinan a negros para que maten a sus blancos rivales. Pero un día, el Mundo quedará sin blancos que matar, y los negros tomarán el poder. Pero se matarán entre ellos, porque no habrá blancos a quien echarles la culpa.
Ese Viernes Negro me inoculé el dispositivo nanotecnológico. El efecto fue inmediato. El plan era salir a cazar blancos que contratan a negros. Y a negros que contratan a otros negros para que hagan su trabajo porque ellos son vagos para hacerlo. Antes del dispositivo, la ansiedad me hacía cometer errores, y perdía el placer de la matanza. Ese 13 de Octubre, me tomaría mi tiempo. No mataría bronceados confundiéndolos con negros. Tampoco a negros michaeljacksonizados. Desteñidos, avergonzados de su piel. No. Los incorporé en la lista de los "A matar por negadores y cobardes", junto a judíos pro Palestina, comunistas con ahorros en dólares, feministas con tarjeta de crédito adicional de los maridos y vendedores de autos usados.
Bien...saldré a dar una vuelta. Estoy haciendo mucho dinero...

Me llevaste a un recital ...me quedé pensando en varias cosas... Macy Gray versionando a Radiohead... ..but I' m a creep
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